Adaptación al cambio climático y reducción del riesgo costero: lecciones aprendidas en los proyectos LIFE Garachico y LIFE AdaptaBlues
José A. Juanes – Catedrático de Universidad de Cantabria – Director de Estrategia de IHCantabria
María F. Álvarez de Eulate – Consultora Senior del Grupo de Riesgos Climáticos, Adaptación y Resiliencia en IHCantabria
María Recio – Investigadora Senior del Grupo de Ecosistemas Litorales en IHCantabria
Íñigo J. Losada - Catedrático de Universidad de Cantabria – Director de Investigación de IHCantabria
IHCantabria - Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria, Santander, España
Las zonas costeras europeas están experimentando un aumento del riesgo de inundación debido al cambio climático, impulsado por la subida del nivel del mar y la intensificación de eventos extremos. Este contexto exige enfoques de adaptación que reduzcan tanto el riesgo físico como las pérdidas económicas. Este artículo analiza dos proyectos LIFE (1)LIFE es un instrumento financiero de la Unión Europea dedicado a la protección del medio ambiente y a la acción por el clima. Financia proyectos que tienen como objetivo apoyar a entidades públicas y privadas a implementar las políticas ambientales de la Unión. : Garachico y AdaptaBlues, que abordan la adaptación costera desde enfoques complementarios. El primero se centra en estrategias urbanas basadas en ingeniería, gobernanza adaptativa y sistemas de alerta temprana, incluyendo la definición de niveles de riesgo aceptable. El segundo evalúa el papel de los ecosistemas estuarinos como soluciones basadas en la naturaleza capaces de reducir la energía del oleaje y la inundación, además de generar cobeneficios. Ambos proyectos integran datos reales de indemnizaciones del Consorcio de Compensación de Seguros, mejorando la calibración de modelos y la cuantificación económica del riesgo. Los resultados muestran que la combinación de soluciones estructurales, basadas en la naturaleza y en herramientas financieras, mejora la resiliencia costera y resalta el papel estratégico del sector asegurador en la gestión del riesgo climático.
Introducción
Las zonas costeras constituyen uno de los sistemas más vulnerables al cambio climático debido a la combinación de subida del nivel del mar, intensificación de eventos extremos y elevada concentración de población, infraestructuras y actividad económica. El IPCC (2021) concluye, con alta confianza, que el nivel del mar continuará aumentando durante el siglo XXI, lo que incrementará la frecuencia de eventos extremos y el riesgo de inundación. En Europa, aproximadamente un tercio de la población reside en zonas costeras, lo que amplifica significativamente la exposición al riesgo (EEA, 2006).
Este contexto se traduce en impactos económicos crecientes. Las pérdidas asociadas a eventos extremos han aumentado de forma significativa en las últimas décadas, alcanzando miles de millones de euros anuales en Europa (EEA, 2023). Una parte relevante de estas pérdidas está vinculada a inundaciones, incluidas las costeras, cuyo peso se incrementa bajo escenarios de cambio climático (Ciscar et al., 2018). En regiones especialmente vulnerables, como la Macaronesia (2)La Macaronesia es la región formada por los archipiélagos de origen volcánico del Atlántico Norte: Cabo Verde, las Islas Canarias, Madeira y las Azores, situados frente a las costas del norte de África y Europa., se han estimado pérdidas de millones de euros en la última década (LIFE Garachico, 2021).
Ante esta situación, la adaptación costera requiere enfoques integrados que combinen el análisis de riesgo con la planificación adaptativa. La gestión tradicional, basada en soluciones estructurales bajo supuestos estacionarios, resulta limitada frente a la incertidumbre climática, lo que impulsa la adopción de estrategias más flexibles y dinámicas (Hallegatte et al., 2013). En este sentido, han cobrado creciente relevancia las soluciones basadas en la naturaleza (NbS), que aprovechan la capacidad de los ecosistemas para reducir la energía del oleaje y mitigar inundaciones (Cohen et al., 2016).
Adicionalmente, los datos empíricos de pérdidas, como los proporcionados por el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), resultan fundamentales para mejorar la cuantificación del riesgo y su traducción en métricas económicas, facilitando la identificación de zonas prioritarias de actuación y la reducción efectiva del riesgo.
El proyecto LIFE Garachico desarrolla un marco de adaptación flexible basado en la caracterización probabilista del riesgo, la definición de niveles de riesgo aceptable y la implementación progresiva de medidas estructurales y no estructurales. De forma complementaria, LIFE AdaptaBlues evalúa el papel de los ecosistemas estuarinos como NbS, demostrando su capacidad para disipar la energía del oleaje, reducir la inundación y generar beneficios económicos (Temmerman et al., 2013; Ondiviela et al., 2014; Narayan et al., 2017).
En conjunto, ambos proyectos representan enfoques complementarios (ingeniería y gobernanza adaptativa frente a procesos naturales) cuyo análisis permite avanzar en la reducción del riesgo climático y en la toma de decisiones basada en evidencia.
Proyecto LIFE Garachico: adaptación a la inundación costera en entornos urbanos
Origen y financiación
Las zonas urbanas costeras de la Macaronesia presentan una elevada vulnerabilidad frente a la inundación costera debido a la combinación de alta exposición, limitaciones geomorfológicas y fuerte presión antrópica. La urbanización confinada, asociada a relieves abruptos próximos a la costa, restringe la aplicación de soluciones convencionales de adaptación (LIFE Garachico, 2021).
A escala regional, los impactos económicos del cambio climático son significativos, con pérdidas estimadas del orden de 250 millones de euros en la última década asociadas a eventos extremos. En el caso del municipio de Garachico, los daños por inundación costera alcanzan más de 2.000.000 € para el periodo 1996-2024 (Fuente CCS), lo que evidencia una elevada vulnerabilidad estructural y la necesidad de estrategias de adaptación específicas.
En este contexto se desarrolla el proyecto LIFE Garachico (LIFE20 CCA/ES/001641), financiado por el programa LIFE de la Unión Europea (2021–2026), con un presupuesto de 2,64 M€ (55 % cofinanciación europea). El proyecto está coordinado por el Gobierno de Canarias y cuenta con un consorcio formado por un conjunto amplio de socios institucionales, científicos y técnicos, incluyendo el Ayuntamiento de Garachico, el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz, el Cabildo de Tenerife, IHCantabria, GRAFCAN, TRAGSA, la Universidad de La Laguna, LNEC (Portugal), EVM y Elittoral, configurando un partenariado multinivel con capacidad para abordar el problema desde una perspectiva integrada.
Garachico actúa como caso piloto, con replicación en Puerto de la Cruz y Praia da Vitória (Azores), con el objetivo de desarrollar un marco metodológico transferible a regiones ultraperiféricas de la Unión Europea con condiciones similares.
Objetivos
El proyecto tiene como objetivo el desarrollo de un Marco Estratégico de Adaptación Flexible (mostrado en la Fig.1), basado en tres pilares: (i) caracterización probabilista del riesgo (peligrosidad, exposición y vulnerabilidad); (ii) definición de niveles de riesgo aceptable; y (iii) aplicación progresiva de medidas en función de la evolución del riesgo.
Figura 1. Marco estratégico de adaptación flexible LIFE Garachico.
Fuente: elaboración propia proyecto LIFE-Garachico.
Este enfoque responde a los marcos recientes de gestión adaptativa bajo incertidumbre profunda, que promueven estrategias dinámicas frente a escenarios climáticos no estacionarios. Asimismo, incorpora la dimensión social del riesgo mediante la integración de la percepción y aceptación del riesgo en la toma de decisiones, en línea con la evidencia sobre resiliencia urbana.
Desarrollo metodológico
La metodología se basa en un enfoque integrado que combina:
- Modelización hidrodinámica bajo escenarios de cambio climático (nivel del mar y oleaje extremo).
- Cartografía de exposición y vulnerabilidad, incluyendo variables físicas y socioeconómicas.
- Evaluación del riesgo mediante herramientas GIS y bases de datos dinámicas.
- Definición de umbrales de riesgo aceptable a partir de procesos participativos.
Este enfoque permite generar cartografía de riesgo de alta resolución y definir indicadores cuantitativos (KPI) asociados a la reducción de exposición, vulnerabilidad y daños económicos. En la Fig. 2 se muestra un ejemplo de los resultados de riesgo obtenidos en el proyecto.
Figura 2. Resultados de riesgo en Garachico para un temporal de periodo de retorno de 100 años. Escenario base (izda.) y escenario futuro para el horizonte temporal 2100 y escenario RCP8.5 (dcha.).
Fuente: elaboración propia.
Implementación
El proyecto LIFE Garachico implementa un conjunto integrado de medidas orientadas a la reducción del riesgo de inundación costera en entornos urbanos, combinando soluciones tecnológicas, intervenciones físicas y herramientas de gestión.
En primer lugar, se desarrolla un sistema de alerta temprana de inundaciones costeras, basado en la monitorización de variables océano-meteorológicas (oleaje, nivel del mar) mediante instrumentación in situ (boyas, sensores y sistemas de observación remota) que permite calibrar el sistema. Este sistema permite anticipar eventos extremos y emitir avisos con suficiente antelación para activar protocolos de emergencia. La literatura ha demostrado que los sistemas de alerta temprana son una de las medidas más eficaces para reducir la vulnerabilidad, al disminuir la exposición temporal de personas y bienes (Basher, 2006).
En segundo lugar, el proyecto incluye medidas de adaptación física estructurales de carácter ligero, adaptadas a las limitaciones del entorno urbano. Estas incluyen sistemas de drenaje, elementos de disipación de energía del oleaje (bloques antimpacto) y actuaciones de rediseño urbano orientadas a minimizar la entrada y propagación del agua en episodios de inundación. Este enfoque se aleja de las soluciones tradicionales de gran infraestructura, apostando por intervenciones modulares y adaptativas más compatibles con entornos urbanos confinados.
Finalmente, se desarrollan medidas de gobernanza que incluyen no solo el establecimiento de protocolos de actuación ante eventos extremos (con procedimientos de cierre de accesos, evacuación, gestión del tráfico y coordinación interadministrativa basados en la información del sistema de alerta temprana), sino también la implementación de programas formativos y acciones de capacitación dirigidas a técnicos, gestores y población local. Estas actuaciones se complementan con el desarrollo de una plataforma digital de gestión del riesgo, que integra información en tiempo real, herramientas de apoyo a la decisión y acceso a los protocolos operativos. En conjunto, estas medidas no estructurales resultan clave para reducir la vulnerabilidad, mejorar la preparación ante eventos extremos y reforzar la capacidad de respuesta del sistema.
Resultados
Los resultados del proyecto evidencian el potencial de los enfoques integrados de adaptación para reducir el riesgo de inundación costera en entornos urbanos.
Uno de los principales logros es la reducción efectiva del daño potencial mediante anticipación, gracias a la implementación del sistema de alerta temprana con capacidad de anticipación de hasta 72 horas en función del tipo de evento.
Asimismo, el proyecto contribuye a una mejora de la resiliencia urbana, entendida como la capacidad del sistema urbano para resistir, absorber y recuperarse frente a eventos extremos. La combinación de medidas estructurales, no estructurales y sistemas de alerta permite reducir tanto la vulnerabilidad como el tiempo de recuperación tras eventos extremos.
Finalmente, LIFE Garachico genera un conjunto de herramientas escalables y transferibles a otras regiones, incluyendo metodologías de análisis de riesgo, protocolos de definición de niveles de riesgo aceptable y guías técnicas para la implementación de estrategias de adaptación flexible. Esta transferibilidad es especialmente relevante en el contexto europeo, donde hay muchas ciudades costeras con una problemática similar.
Proyecto LIFE AdaptaBlues: soluciones basadas en la naturaleza para la reducción del riesgo
Origen y financiación
El proyecto LIFE AdaptaBlues (LIFE18 CCA/ES/001160) se desarrolla en el marco del programa LIFE de la Unión Europea (2019–2024), con una cofinanciación aproximada del 55 %; y tiene como objetivo demostrar el papel de las soluciones basadas en la naturaleza (NbS) en la reducción del riesgo costero.
El proyecto está coordinado por el Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria (IHCantabria) y cuenta con un consorcio internacional que integra los siguientes beneficiarios asociados: el municipio da Figueira da Foz (Portugal), el Instituto Politécnico de Leiria (Portugal) -a través de MARE-IPLeiria-, y The Nature Conservancy in Europe gGmbH (Alemania); configurando una alianza que combina capacidades en modelización hidrodinámica, ecología estuarina, gestión territorial y desarrollo de mecanismos financieros innovadores.
LIFE AdaptaBlues se enmarca en un contexto de degradación generalizada de los ecosistemas costeros europeos, que ha reducido su capacidad de protección frente a inundaciones y erosión. El análisis se centra en tres regiones atlánticas representativas (Cantabria, Coimbra y Zeeland) con el objetivo de generar conocimiento transferible sobre el papel de los ecosistemas estuarinos en la adaptación al cambio climático.
En este contexto, el proyecto plantea la integración de la restauración y conservación de ecosistemas como parte de estrategias de adaptación, en complementariedad con las infraestructuras tradicionales.
Objetivos
El objetivo general es demostrar que la restauración y conservación de ecosistemas estuarinos constituye una estrategia eficaz para la reducción del riesgo costero.
De forma específica, el proyecto persigue: (i) cuantificar el papel de ecosistemas, como marismas y praderas marinas, en la reducción de inundaciones y erosión mediante la evaluación de servicios ecosistémicos; (ii) explorar mecanismos financieros que permitan apoyar su restauración en función de los beneficios generados; y (iii) promover la implementación de NbS como complemento o alternativa a soluciones convencionales.
Este enfoque se alinea con la evidencia científica que identifica a los ecosistemas costeros como barreras naturales frente a eventos extremos (Ondiviela et al., 2014).
Desarrollo metodológico
El proyecto desarrolla un marco metodológico integrado basado en cuatro componentes:
- Modelización de inundaciones con y sin vegetación para cuantificar la reducción de la energía del oleaje y los niveles de inundación.
- Evaluación del riesgo bajo escenarios de cambio climático, incorporando subida del nivel del mar y cambios en la frecuencia e intensidad de eventos extremos.
- Análisis coste-beneficio de los servicios ecosistémicos, incluyendo reducción de daños y cobeneficios (carbono azul, biodiversidad, calidad del agua).
- Desarrollo de protocolos estandarizados que faciliten la replicabilidad y su integración en la planificación costera (Fig. 3).
Figura 3. Desarrollo de protocolos estandarizados para el análisis del servicio de protección, el secuestro de carbono y la capacidad de acreción sedimentaria y migración de los ecosistemas.
Fuente: elaboración propia.
Este enfoque permite cuantificar explícitamente la contribución de las NbS a la reducción del riesgo en términos físicos y económicos.
Implementación
El proyecto incluye acciones piloto orientadas a validar la efectividad de las NbS en condiciones reales. La principal intervención consiste en la restauración de marismas en el estuario del Mondego (Portugal), mediante la plantación experimental de comunidades vegetadas degradadas a lo largo de diferentes niveles de marea, analizando así su potencial respuesta frente al cambio de los regímenes de inundación asociados a la subida del nivel del mar.
Estas actuaciones favorecen la acreción sedimentaria, reducen la erosión y aumentan la capacidad de adaptación al aumento del nivel del mar, además de generar beneficios ecológicos y contribuir al secuestro de carbono. Con el objetivo de corroborar esta hipótesis, se han desarrollado protocolos estandarizados específicos para la cuantificación de estos servicios ecosistémicos, para lo que se han monitoreado 5 estuarios atlánticos europeos, distribuidos en las regiones de Coimbra, Cantabria y Zeeland.
De forma complementaria, se desarrollan catálogos de medidas para la adaptación en sistemas estuarinos atlánticos, que integran soluciones basadas en la naturaleza y soluciones híbridas, proporcionando herramientas operativas para gestores.
El proyecto incorpora, asimismo, procesos participativos y de gobernanza, involucrando a administraciones públicas, sector privado y sociedad civil en el diseño e implementación de medidas (Fig. 4). Estas acciones, junto con programas formativos, facilitan la transferencia de conocimiento y mejoran la aceptación social de las soluciones.
Figura 4. Propuesta de medidas de adaptación en el estuario de las Marismas de Santoña como resultado de los procesos participativos en Cantabria.
Fuente: elaboración propia.
Resultados
Los resultados proporcionan evidencia cuantitativa de la efectividad de las NbS en la reducción del riesgo costero, y se demuestra la capacidad de los ecosistemas estuarinos para disipar la energía del oleaje, reducir niveles de inundación y contribuir simultáneamente a la mitigación del cambio climático mediante secuestro de carbono.
Uno de los principales logros del proyecto es el desarrollo de herramientas y protocolos estandarizados para la evaluación de los servicios de protección costera y secuestro de carbono asociados a los ecosistemas estuarinos. Con base en los resultados obtenidos, y en un análisis retrospectivo de la evolución de las comunidades estuarinas, ha sido posible realizar una cuantificación de la reducción del riesgo de inundación e incremento del secuestro de carbono derivado de las restauraciones de marisma llevadas a cabo en el litoral de la península ibérica en los últimos 20 años.
Asimismo, el proyecto genera herramientas de evaluación y cartografías del riesgo de inundación en los estuarios de Mondego y Lisboa (Portugal), Huelva, Oyambre, Bahía de Santander y Santoña (España), y Sena (Francia), que integran explícitamente la contribución de los ecosistemas bajo distintos escenarios climáticos, apoyando la toma de decisiones basada en evidencia.
Finalmente, se desarrollan metodologías y recomendaciones técnicas transferibles, incluyendo protocolos y guías para la implementación de NbS en otros contextos europeos, facilitando su escalabilidad e integración en estrategias de adaptación.
El valor de los datos del CCS en el análisis del riesgo y sus implicaciones para el sector asegurador en los proyectos LIFE Garachico y LIFE AdaptaBlues
La cuantificación del riesgo climático requiere la integración coherente de peligrosidad, exposición y vulnerabilidad (IPCC, 2021). Aunque los avances en modelización hidrodinámica han mejorado la caracterización de la peligrosidad, la estimación robusta de impactos económicos sigue siendo un reto debido a la limitada disponibilidad y calidad de datos de daños (Ward et al., 2020).
En este contexto, el CCS constituye una fuente singular a escala europea, al proporcionar series sistemáticas de pérdidas económicas reales asociadas a eventos extremos. A diferencia de estimaciones modelizadas, estos datos reflejan daños indemnizados, permitiendo mejorar la calibración y validación de modelos y reducir la incertidumbre en la estimación del riesgo. Su uso facilita la transición hacia enfoques probabilísticos y basados en evidencia.
En los proyectos analizados, el CCS actúa como elemento de conexión entre modelización física y evaluación económica. En LIFE Garachico, la integración de datos de pérdidas permite apoyar la definición de niveles de riesgo aceptable, elemento central del marco de adaptación flexible. En LIFE AdaptaBlues, estos datos resultan clave para cuantificar los beneficios económicos de las soluciones basadas en la naturaleza, al permitir estimar la reducción efectiva de daños asociada a la atenuación de la peligrosidad.
Asimismo, el uso de datos empíricos contribuye a reducir la brecha entre el análisis del riesgo físico y su traducción en métricas económicas útiles para la toma de decisiones. Esta integración es esencial para evaluar la eficiencia de las medidas de adaptación y justificar su implementación desde una perspectiva coste-beneficio.
Las implicaciones para el sector asegurador son relevantes. En primer lugar, la combinación de modelización avanzada y datos observados mejora la estimación de pérdidas esperadas, reduciendo la incertidumbre en la tarificación y gestión del riesgo. En segundo lugar, facilita el desarrollo de productos aseguradores ligados a la adaptación, incluyendo instrumentos que reconozcan la reducción del riesgo derivada de medidas estructurales y basadas en la naturaleza. En este sentido, la literatura destaca el potencial de seguros paramétricos y mecanismos vinculados a servicios ecosistémicos (Surminski et al., 2016).
Finalmente, el CCS desempeña un papel estratégico en la transición hacia modelos de resiliencia climática, al integrar datos de pérdidas, conocimiento técnico y mecanismos de compensación. Su función trasciende la indemnización, actuando como generador de conocimiento y facilitador de la toma de decisiones (Consorcio de Compensación de Seguros, 2022).
Comparación de enfoques y lecciones aprendidas en la adaptación costera
Los proyectos LIFE Garachico y LIFE AdaptaBlues representan enfoques complementarios de adaptación costera: la adaptación estructural basada en ingeniería y la adaptación ecosistémica basada en soluciones naturales (NbS).
El enfoque estructural, ejemplificado en LIFE Garachico, se orienta a la reducción directa de la peligrosidad y la vulnerabilidad mediante intervenciones físicas y herramientas operativas, como sistemas de alerta temprana, proporcionando respuestas inmediatas en entornos urbanos con alta exposición. Por su parte, las NbS, como en LIFE AdaptaBlues, actúan principalmente sobre la peligrosidad mediante la restauración de ecosistemas (marismas, praderas marinas), que reducen la energía del oleaje, favorecen la acreción sedimentaria y aportan protección dinámica frente a inundaciones, además de generar cobeneficios como captura de carbono y mejora de la biodiversidad (Barbier et al., 2011; Changsoon et al., 2021).
Ambos enfoques difieren en coste, incertidumbre y aceptación social. Las soluciones estructurales implican mayores inversiones iniciales, pero ofrecen resultados más predecibles, mientras que las NbS presentan menores costes y mayores beneficios a largo plazo, aunque con mayor incertidumbre bajo condiciones extremas. En general, las NbS muestran mayor aceptación social. No obstante, la evidencia científica apunta a su complementariedad. Los sistemas híbridos, que combinan infraestructura gris y verde, permiten maximizar la reducción del riesgo integrando robustez y adaptabilidad (Bridges et al., 2021).
Entre las principales lecciones destacan: (i) la importancia de integrar datos aseguradores para mejorar la evaluación económica del riesgo; (ii) la necesidad de enfoques sistémicos que consideren la interacción entre peligrosidad, exposición y vulnerabilidad (IPCC, 2021); y (iii) el papel clave de la participación de gestores, técnicos y sociedad en la aceptación de las medidas. Persisten, sin embargo, retos asociados a la incertidumbre climática, la escalabilidad y las barreras institucionales. En conjunto, estos resultados refuerzan la necesidad de estrategias integradas, flexibles y basadas en evidencia para mejorar la resiliencia costera.
Conclusiones
Los proyectos LIFE Garachico y LIFE AdaptaBlues constituyen ejemplos representativos del papel de los programas europeos como laboratorios de innovación en adaptación al cambio climático. Ambos proyectos demuestran la viabilidad de enfoques avanzados de reducción del riesgo costero, basados en la integración de modelización, datos empíricos y participación de múltiples actores, con implementación directa en el territorio.
Uno de los principales resultados es la evidencia del papel clave de la colaboración público-privada en la gestión del riesgo climático. La participación conjunta de administraciones públicas, centros de investigación, sector privado y entidades aseguradoras permite abordar el problema desde una perspectiva multidisciplinar, mejorando la calidad de los análisis y la efectividad de las soluciones implementadas.
Asimismo, los proyectos ponen de manifiesto la necesidad de escalar estas metodologías, tanto a nivel geográfico como sectorial. Aunque los resultados demostrativos son positivos, su impacto dependerá de la capacidad de integración en políticas públicas, marcos regulatorios y estrategias de inversión. En este sentido, la estandarización de metodologías, la disponibilidad de datos y la incorporación de métricas económicas del riesgo son elementos clave para facilitar esta transición.
En conjunto, la experiencia de ambos proyectos refuerza la necesidad de avanzar hacia enfoques integrados, flexibles y basados en evidencia, que combinen soluciones estructurales, basadas en la naturaleza y mecanismos financieros, con el objetivo de mejorar la resiliencia frente a un riesgo climático creciente.
Referencias
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A escala regional, los impactos económicos del cambio climático son significativos, con pérdidas estimadas del orden de 250 millones de euros en la última década asociadas a eventos extremos. En el caso del municipio de Garachico, los daños por inundación costera alcanzan más de 2.000.000 € para el periodo 1996-2024 (Fuente CCS), lo que evidencia una elevada vulnerabilidad estructural y la necesidad de estrategias de adaptación específicas.